13 de noviembre de 2014

Una rara substancia

Tal vez la definición más perfecta de la dinámica de idas y venidas de la política en torno al soberanismo catalán la dio Manuel Chaves Nogales al afirmar: “El separatismo es una rara substancia que se utiliza en los laboratorios políticos de Madrid como reactivo del patriotismo, y en los de Cataluña como aglutinante de las clases conservadoras”.

En la redacción de nuestra vigente Constitución no se buscó la perfección en el diseño del estado autonómico, sino la utilidad de la norma básica de la que debía emanar el resto del cuerpo jurídico, que permitiría a todas las nacionalidades y regiones acceder a la autonomía con las cotas más altas de autogobierno.