1 de septiembre de 2012

Por la recuperación de un sector comercial competitivo


Con el descenso de ventas y empleo del mes de julio del comercio minorista, el sector en Asturias acumula veinticinco meses de caída que ponen en evidencia el fracaso de todas las medidas tomadas por el Gobierno regional para incentivar el sector.

La política llevada a cabo por los Gobiernos socialistas en Asturias ha estado guiada por la máxima de presentarse como única y exclusiva solución benefactora cuando surgen los problemas, para ejercer, en último extremo, el control por acumulación sobre la sociedad en general.

Como un fracaso han de computarse las medidas proteccionistas ejercidas contra las grandes superficies, tanto en la limitación de su implantación como en la libertad de horarios, vendiéndolo como una medida de apoyo al pequeño comercio. El tiempo ha dado la razón a quienes defendieron que el proteccionismo y la restricción de la competencia en nada iban a favorecer a un sector que no necesitaba a la administración custodia, sino a una administración favorecedora de la actividad empresarial que permitiese a las empresas reciclarse, modernizarse y ser competitivas. Y ello ha llevado al sector al declive más absoluto.

Porque evidenciado el fracaso del proteccionismo, la administración socialista  no quiso desprenderse de esa potestad de control ni reconocer su fracaso, y optó por subsidiar a un sector que ya agonizaba con la carga de la mordaza de la regulación.  El mismo Gobierno que regulaba el sector, lo subvencionaba ahora para mantenerlo.

Ese doble error (el proteccionismo y su posterior mantenimiento subsidiado dotado de la correspondiente burocracia) ha llevado a convertir la subvención en una obligación ineludible, en vez de una ayuda puntual, para el empresario del pequeño comercio, que año tras año espera como agua de mayo la publicación en el Boletín Oficial de la convocatoria de ayudas anuales que le permita subsistir un año más. De este modo, las políticas socialistas sobre el comercio (y sobre otros sectores) han creado un sistema cíclico que necesita alimentarse para dar su siguiente giro, como un motor de explosión, alimentado por una gasolina (la subvención), que mueve un coche que nos lleva por la autopista en sentido contrario al debido, cual es el de la simplificación administrativa y la libertad de horarios, asi como la autofinanciación a través de estímulos fiscales que permitan al sector comercial mayor especialización y competitividad para poder ejercer libremente su actividad empresarial.