28 de agosto de 2012

La gran bonanza de las Antillas... Asturianas

Cuando Italo Calvino escribió en 1957 el cuento "La gran bonanza de las Antillas" trazo una alegoría de la política italiana basada en la historia de unos chicos que le piden a su tío Donald, que ha navegado junto al pirata Drake, que les cuente aquella ocasión en que se encontraron su barco y un galeón español en medio de una bonanza que impedía cualquier navegación. El relato describe como, ante la situación de calma y ésperando a que un elemento externo les sacara del paso para poder navegar, el capitán les dice que la verdadera batalla "estarse allí quietos, estudiando una vez más las grandes batallas navales de Su Majestad Británica, y el reglamento del manejo de las velas y el manual del perfecto timonel y las instrucciones para el uso de las culebrinas, porque las reglas del almirante Drake eran en todo y por todo las reglas de la flota del almirante Drake: si uno empezaba a cambiar, no se sabía donde...".

La alegoría de este cuento es fiel reflejo de la actual posición del Gobierno del Principado de Asturias. Anclado en sus "manuales" de lo bien hecho, de la mejor posición que dice tiene nuestra región, comparada con la del resto de Comunidades Autónomas para afrontar la crisis en la que nos hayamos inmersos (amparandose en el falso discurso de las balanzas autonómicas), se regodea en la bonanza para estarse quieto y seguir manteniendo que sus reglas son las mejores reglas para toda la flota y que sólo nos queda estarnos quietos estudiando lo bien que nos ha ido con ellas: si uno empieza a cambiar (piensan), no se sabe donde...

Es cierto durante los doce años de gobiernos socialistas Asturias no ha permanecido inmóvil. Pero no es menos cierto que esa misma etapa no ha sido de bonanza. No podemos definirlo así cuando nuestra región encabece la lista de crecimiento del desempleo, tiene la tasa la actividad más baja de España, ha perdido más de 4,2% del PIB, más de 4.000 autónomos han tenido que cerrar sus negocios desde 2008 y ha quedado de manifiesto que todas las medidas de diversificación de la actividad industrial y empresarial han fracasado.

En lo que sí conincide el término bonanza -como años más tarde Calvino refirió en una relectura de su cuento- es "en la atmosfera pesada, amenazadora, enervante de las bonanzas oceánicas para los barcos de vela", el impasse que se corresponde con el inmovilismo. El inmovilismo de un Gobierno que, anclado en su "normas de navegación de la flota" y sus "grandes batallas navales", se limita a mandarnos a los asturianos mensajes de "¡Buenos días! ¡Buenas noches! ¡Buen tiempo tenemos, eh!" y es incapaz de actuar para salir de esta falsa bonanza, centrado en hacer oposición al Gobierno de España y desechando el sentido de Estado, que el ahora enmudecido Presidente del Principado de Asturias prometió en su discurso de investidura, para mover el navio en las condiciones del momento.