1 de julio de 2012

Más impuestos, más gasto, más edeudamiento

El Gobierno de Asturias presentaba el pasado miércoles el plan econmómico-financiero que pretende que el Consejo de Política Fiscal y Financiera valide como instrumento para cumplir con el objetivo del déficit.

Nada se puede extraer de la lectura del comunicado del Presidente del Principado de Asturias en el que presentaba las líneas generales del plan, que permita hablar de rigor presupuestario y el control de gastos a fin de evitar el endeudamiento excesivo que prometía el PSOE en su programa electoral. Ninguna medida de calado para reorganizar un sector público autonómico mastodóntico, lleno de duplicidades y solapamientos y de organismos autónomos obsoletos.

En cambio, el plato fuerte del plan de ajuste es la subida de impuestos. En definitiva, el Gobierno socialista de Asturias ha preferido optar por un modelo fiscal que apuesta por un aceleración progresiva del gasto público basado en una gestión económica ajena a la eficacia y desprovista de ratios para evaluarla.

Nada permite atisbar un horizonte en el que Javier Fernández abandone la errónea identificación entre rentabilidad social de los servicios y la asunción de costes, y se instalen en la línea de prestar los servicios de la forma mas eficiente posible, orientándolos a la obtención del mayor bienestar, limitando los riesgos en la prestación, estableciendo sistemas de seguimiento y control que evalúen la eficacia y eficiencia que determine el sistema de gestión mas adecuado a cada servicio. De todo ello se deduce que este gobierno tripartito no tiene intención alguna de acometer la mejora de los métodos de gestión administrativa, y que de hacerlo lo hará de una manera simplista y pagando un excesivo tributo a sus mostrencas ideas acerca del mal funcionamiento de la maquinaria administrativa. Por ello, de nada sirve incrementar los recursos por la vía de los impuestos, si se dedican a mantener los desequilibros generados por inadecuados o inexistentes métodos de gestión.

Con descaro y elocuencia tratan de cargar el mochuelo a la Ley de Estabilidad Presupuestaria y al objetivo del déficit acurdado por el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Es cierto que esta norma establece mecanismos estrictos en materia de endeudamiento. Pero lo cierto es que dicha norma no pone ningún límite a la aplicación de medidas de control del gasto público.

Sólo presentándose ante los ciudadanos con un programa de control de gasto serio, donde se evidencie la aplicación de la formula mas eficiente para su control y donde se establezcan criterios de simplificación, reducción de burucracia, elimianción de duplicidades, paralelismos y solapamientos y se actualicen los instrumentos de la administración a la situación real que vivimos, puede plantearse una subida de impuestos.

El hombre que al ser elegido Presidente del Principado, hace apenas un mes, llenaba su discurso de sentido de Estado y visión europea, se transforma ahora en un rancio autonomista que blande el estatuto en actitud cantonalista.

Poco parece importarle al Presidente de Asturias que, desde hace tiempo, las autoridades europeas tengan en su punto de mira a las autonomías por su falta del control del gasto. Se le ve infinitamente más preocupado en evitar admitir ante los asturianos que los despilfarros del pasado, hechos por su propio partido desde el Gobierno regional, conllevan un ajuste presupuestario de más de 500 millones de euros que traerá consecuencias para todos. Pero resulta infinitamente más cómodo apuntar a un culpable fuera de Asturias evitando asumir la responsabilidad de los gobiernos socialistas de los últimos doce años.

El resultado del Consejo Europeo que finalizo el pasado viernes ha sido beneficioso para España, tras haber alcanzado la práctica totalidad de los objetivos que llevaba en su agenda. Pero todos esos logros no servirán absolutamente para nada si no se pone fin a una admnistración autonómica hipertrofiada resultante del progreso y sus exigencias que se ha inoculado en la sociedad como derecho subjetivo irrenunciable a costa de más impuestos, más gasto y más endeudamiento.

No, a Asturias no le sirve aguantar hasta que escampe. No le vale seguir subiendo impuestos esperando a que todo se solucione para empezar a crecer. No. Se necesita austeridad, ahorro y eficiencia. Asturias tiene que crecer y hacerlo al mismo ritmo que el resto de España, pero el crecimiento tiene que hacerse sobre bases sólidas. Sobre un agujero nada se puede construir.