13 de junio de 2012

¿Galgos o podencos?


España ha obtenido el pasado fin de semana un  crédito  europeo  dirigido  a  las  entidades  bancarias que lo requieran para su saneamiento. Se trata de una inyección de capital que contribuye a estabilizar la situación en España y permite acometer con la calma requerida la necesaria reforma del sistema financiero español.

Una reforma que, como el Presidente Rajoy ha explicado esta mañana en el Congreso de los Diputados -durante la sesión del control al Gobierno-, debe pasar por una mayor integración fiscal y bancaria en el seno de la Unión Europea. 

Antes de que finalice el el presente mes de junio se celebran dos citas cruciales para el futuro de una UE y del euro: la cumbre de los líderes de las cuatro primeras economías de la zona del euro que se celebrará el próximo día 22 en Roma y el Consejo Europeo que se celebra en Bruselas los días 28 y 29. Rajoy apuesta por la creación de una autoridad fiscal comunitaria para orientar y armonizar estas políticas en la zona euro, ejercer un control centralizado de las finanzas y ser la gestora de la deuda europea. Además defenderá, en el ámbito bancario, contar con una supervisión a nivel comunitario y un fondo de garantía de depósitos común. No se trata, por tanto, de que unos pierdan y otros ganen, sino de que ganemos todos.

Porque Europa no necesita una guerra civil para emerger como una entidad económica verdaderamente unida, con una única moneda y una políticas fiscal armonizada.  Con una mayor integración fiscal y bancaria se podrán explotar las complementariedades entre las economías que componen la Unión de tal manera que las beneficie a todas. Los países más prósperos deben ayudar al resto a poner en orden sus casas presupuestarias para permitir ejecutar inversiones para el futuro que mejoren el potencial de crecimiento de su economía.

Mientras, otros pierde su tiempo en el discurso, tan inútil como estéril, de las etiquetas y los nombres, ejecutado con aplomo e insistencia, en su carrera por convertir tal trivialidad en axioma. Discutiendo si son galgos o podencos, dejando lo que importa por cuestiones de poco momento.

Ortega y Gasset lo dejo escrito en el prólogo a la segunda edición de su "España invertebrada": 

"Por una curiosa inversión de las potencias imaginativas, suele el español hacerse ilusiones sobre su pasado en vez de hacérselas sobre su porvenir, que sería más fecundo. Hay quien se consuela de las derrotas de que hoy nos infligen los moros, recordando que el Cid existió, en vez de preferir almacenar en el pasado los desastres y procurar victorias para el presente".