23 de mayo de 2012

...y Asturias volvió a elegir Presidente.

Alrededor de las 16:00 horas de hoy se producía en la Junta General del Principado de Asturias la votación que ha elegido a Javier Fernández como Presidente del Principado de Asturias. 


Concluyen dos días de debate que dan para una amplia crónica periodística de lo vivido en el hemiciclo y aledaños del caserón de la Calle Fruela. Pero yo no soy periodista, ni pretendo serlo.

Dos días que me dejan la decepción de que Asturias pase de un Presidente que quería hacer las cosas sin contar con nadie, a un Presidente que pide ayuda sin que se sepa para qué. Con un discurso inicial de apenas cuarenta y cinco minutos que se puede resumir con un título: se admiten sugerencias. Javier Fernández ha ofrecido seis grandes acuerdos, todos ellos tan grandes como vacíos, sin concretar medidas ni objetivos. Seis grandes titulares para esculpir en mármol y poco más.

Ni una palabra sobre la reforma de la Política Agraria Común (PAC). Nada sobre el informe económico financiero que en menos de quince días habrá que presentar al Consejo de Política Fiscal y Financiera sobre el cumplimiento del objetivo del déficit. Olvido para los emprendedores. Todo un discurso construido en los altares del diálogo y el consenso para abdicar de la obligación de gobernar tomando decisiones. Esa si ha sido su gran declaraciones de intenciones que apunta su propósito partidista y electoral: quejarse de que tiene que cumplir las medidas que valientemente se toman desde el Gobierno de España. Ellos no quieren, les obligan las leyes del PP.

Javier Fernández es desde hoy Presidente de Asturias gracias a los votos del IU y UPyD y todo apunta a que gobernará en solitario, sometido a la inestabilidad de un tripartito parlamentario que, de mano, ya no comparte la misma postura en un asunto de tanta trascendencia para Asturias como la minería, que celebra hoy su primera jornada de huelga en protesta por la reducción en los Presupuestos Generales del Estado de las partidas destinadas a la producción del carbón.

Son tiempos duros para Asturias. El nuevo Gobierno tiene por delante la tarea de ajustar en 616 millones de euros el presupuesto regional prorrogado, el presupuesto que dejó el PSOE cuando en mayo del pasado año abandonó las tareas de Gobierno. No es tiempo de paños calientes ni de los "ya veremos lo que hay" que el nuevo Presidente ha repetido a lo largo de estas dos jornadas. Nuestra región necesita una cura de adelgazamiento en su administración. Necesita que se apueste decididamente por facilitar la actividad empresarial y fomentar la cultura emprendedora. No estamos para debates de orgullos, identidades y autogobiernos. Es hora del trabajo, del diálogo y del  acuerdo.

Hemos perdido un año con un Gobierno enfrentado al mundo, tratando de imponer su verdad porque no había otra. Tiempos que debemos recordar para no volver a repetir.