29 de mayo de 2012

Un motor con caballos de patas largas para Asturias


En 1987 el fabricante japonés HONDA ponía a la venta su modelo de motocicleta CBR 600F. La fábrica de Hamamatsu entraba así en una guerra comercial con las otras tres grandes marcas niponas (Kawasaki, Suzuki y Yamaha) en el segmento de las “16 válvulas”. Por entonces Dennis Noyes -hoy comentarista de los Grandes Premios de Motociclismo para Telecinco- ejercía de piloto probador y articulista para la revista Solo Moto 30, editada por Jaime Alguersuari Senior. La prueba del modelo dio como resultado un reportaje en su sección “Cinta americana” en la que Dennis ilustraba la diferencia entre los motores con caballos de patas largas y los motores con caballos de patas cortas que caracterizaban a los novedosos "multi-válvulas".

En esencia aquellos motores tenían una gama de potencia limitado a un abanico entre las 7.500 y las 10.500 revoluciones por minuto. Tenían una potencia de 85 caballos con patas cortas que requerían revolucionar el motor para obtener unas prestaciones artificiales para un motor de 600 centímetros cúbicos. Era el trote rápido y acelerado de un asturcón.

Frente aquellos motores estaban los que tenían caballos de patas largas. Tenían menos potencia nominal y no requerían elevar las revoluciones del motor hasta los cinco dígitos, teniendo un abanico de prestaciones más amplio desde regímenes más bajos que no comprometían ni la mecánica ni la seguridad. Era el trote de un caballo de raza española.

Sin menospreciar ninguna de las dos razas, pues sólo se citan a modo de ejemplo, España se ha convertido en un caballo de patas cortas, fruto de la negación, la posterior minimización y la falta de actuación ante una crisis que nos ha llevado a trotar aceleradamente en el convencimiento, por parte de quien nos gobernaba de que, derrochando energía en ese trote de patas cortas, nuestro país y nuestra economía saldría antes de la crisis.

La realidad se ha encargado de demostrar que ese derroche de energía, en forma de recursos públicos, sólo ha servido para agudizar aún más nuestros problemas en forma de déficit y que la solución no pasa por seguir revolucionando nuestro motor en nombre de un crecimiento acelerado de patas cortas, sino que debemos afianzar nuestra cabalgada haciendo girar nuestro motor en un abanico amplio y real de funcionamiento, aprovechando los recursos públicos con eficiencia, con unas bases solidas basadas en la austeridad y las reformas estructurales, como un motor con caballos de patas largas.

Asturias afronta su “convocatoria de septiembre” ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera en el que debemos presentar un plan económico-financiero creíble que ajuste 616 millones de euros en el presupuesto regional. Ello obliga al nuevo Gobierno de Asturias a administrar su pasado más reciente, con una verdadera cura de humildad, que debe llevarle a reconocer la realidad -en un acto de honestidad- de que el tiempo del sistema clientelar, mastodóntico y despilfarrador, que en doce años construyeron los gobiernos socialistas en nuestra región, ha pasado. Ha pasado el tiempo del motor con caballos de patas cortas.