31 de mayo de 2012

Carta de una minera, trabajadora y madre

Hola Alejandro:

Veo muchos comentarios referentes al sector minero, el de por qué debe de continuar o por qué NO. Desde luego yo estoy totalmente a favor de su continuidad y se me ocurren mil motivos. Hemos escuchado durante muchos años, el cierre del carbón, que dicen que no es rentable, pero de ÉL no solo dependemos los trabajadores, ni sus familias, también dependen muchos negocios y muchos pueblos de las comarcas, así como Avilés, Gijón y Oviedo. 


Durante muchos años hemos esperado de las políticas de izquierdas muchas promesas referentes a estos temas, NINGUNA SE HA LLEVADO A LA PRÁCTICA, solo con el Gobierno de Aznar hemos tenido los mejores convenios y no hemos sabido, ni los regidores de la Región, ni los Alcaldes de las comarcas, ni los sindicatos, emplear el dinero de los fondos en lo que realmente deberían de ser invertidos, todo lo contrario, lo hemos tirado como quien tira los papelitos de las chocolatinas. 

Cuando hablan por aquí referente a los sueldazos de los mineros, tampoco es que se mienta mucho, cierto es que en las primeras pre-jubilaciones se han ido muchos con unas cantidades de dinero que cuanto menos escandalosas, hasta que desde luego se ha tenido que parar, muchos sin tan siquiera saber que es un pozo de mina por dentro, pero en honor a la verdad, hoy en día hay muchos mineros de interior que son mil euristas y entre el despilfarro de las políticas de izquierdas y luego los recortes de Zapatero, hay un término medio. 

Hoy, y es mi humilde opinión, y como vivo en un Estado de derecho Democrático lo digo, si las inversiones hubiesen servido para la diversificación, captura del CO2, aguas de minas, etc., quizás no extrajéramos carbón, pero con lo anteriormente dicho, se podrían mantener esos trabajos, ahorrando el precio desorbitado del cierre de pozos, y que en caso del chantaje gratuito del cierre de grifo del petróleo, del viento que deben de generar las eólicas y un gran etc., al tener nuestra propia reserva, no tendríamos que depender del resto de países y como he dicho se mantendrían los puestos de trabajo. 

Lo que es paradójico, es que haya quien busque invertir sus millones en las minas de carbón en Sudamérica y aquí las queramos cerrar, lo que tampoco es normal, es lo del Vitorino de León, que a través de los sindicatos ha conseguido que HUNOSA almacene su carbón para su propio beneficio y ahora haya carbón en las eléctricas para un montón de años y nosotros a verlas venir, pero nadie impidió que se hiciese, nadie nos movilizó, nadie paró a los alcaldes de las cuencas mineras, cuando cogían a manos llenas los fondos y encima ahora tienen que sanear sus Ayuntamientos (cuando creo yo, el dinero de los contribuyentes, si lo ahorraron en infraestructuras, como es que no cumplan los requisitos?). 

Se construyeron empresas, con el beneplácito de los partidos de izquierdas (PSOE e IU), que gobernaban en nuestra Región y el apoyo de los sindicatos, para invertir el dinero de los fondos a través de Marroquín, que se fue de rositas con un montón de millones desaparecidos y las dos empresas (Venturo XXI y Aluminium) en quiebra total y quien pago esos errores? LOS TRABAJADORES. 

Ahora salen, se reivindican, protestan (y no lo digo por los trabajadores, que creo están en todo su derecho, lo digo por los que he mencionado anteriormente, quienes manejaban todo el dinero) y se rasgan las vestiduras, que les vendría muy bien el título de la película “LOS SANTOS INOCENTES”, de vergüenza. 

Y por último, el que sigue hablando y no se calla, Almunia que seguro engordó veinte kilos con la satisfacción que le estamos dando con el problemón que tenemos todos los trabajadores. Los mineros, no necesitamos políticos, ni necesitamos sindicatos, nadie nos ha regalado lo que tenemos, con nuestro trabajo y con el riesgo que conlleva todo ello, lo que necesitamos es fuerza, juntarnos y luchar por lo que es nuestro, pero sin ser los palmeros de nadie, que no necesitamos Fondos, esos que lo inviertan en que todos sigamos en nuestros puestos y todos podamos llevar a nuestras casas un trozo de pan que darle a nuestros hijos. 

María Jesús